sábado, 30 de abril de 2016

¿Censura? o crisis de la prensa impresa



Tomado de http://www.escomunicacion.es/tag/infografias/



"Lo digno era decir "quebré"[1]

Hace varios días, el periódico impreso “La Hora”, Regional Manabí, se “despidió” de sus lectores con una carta publicada en la portada de su edición del 30 de julio de 2014, expresando que “no hay libertad de prensa” y que estar “alejados de los beneficios de la publicidad oficial, con pocos anunciantes que no tengan temor del poder” hace insostenible su circulación.

En esa línea, en junio de este año, el rotativo “Hoy” tomó la decisión de convertirse en medio digital, dando como razones “un escenario adverso para el desarrollo de una prensa plural, libre e independiente”[2]. Igualmente, la Revista Vanguardia cerró sus operaciones el año anterior, argumentando similares razones.

Ante tales afirmaciones, cabe hacer una interesante reflexión: ¿Es la Ley Orgánica de Comunicación o la política en materia de comunicación e información del Estado ecuatoriano, responsables del cierre de estos medios en su versión impresa? o más bien, son sus crisis internas, anteriores a esta norma; y, la tendencia global hacia el periodismo y la publicidad digital, las verdaderas causas de esta situación.

Para el efecto, empezamos citando algunas cifras del 2013 que difunde el Blog de periodismo “La Columna Quinta”[3], usando como fuente la Superintendencia de Compañías y el Servicio de Rentas Internas de nuestro país, sobre la situación económica de los impresos.

Según el referido blog, en el 2013, solamente Granasa, que edita Expreso y Extra, este último, de corte sensacionalista y el más vendido del país, tuvo ganancias.

Diario El Universo tuvo pérdidas por 1.587.126 dólares.
El Comercio perdió 767.038 dólares.
El Telégrafo (periódico en manos del Estado) perdió 441.643 dólares.
ENSA, la empresa editora de las revistas Vistazo, Estadio, Hogar y Generación 21, tuvo pérdidas por 830.516 dólares.
Dinediciones, de Mundo Diners, Soho y Gestión, perdió 496.832 dólares.

¿Es responsable la Ley Orgánica de Comunicación? Absolutamente no. 

Un estudio de Future Exploration Network[4], citado en el Blog político y de Comunicación “Las Reglas del Juego”[5], anuncia que los periódicos impresos de todo el mundo, tendrían hasta veinticinco años de vida. “Al menos en ese tiempo “su formato actual se volverá insignificante”, afirma. Es decir, en una década se dejará de vender periódicos en los kioscos.”[6] 


Principales causas

Para este estudio, a nivel mundial, el Internet es la principal causa del fin de los periódicos de papel, lo que no significa la muerte de esos periódicos, sino que convergen en versiones digitales.

En nivel local, factores como la estructura de la industria del papel que sacrifica la velocidad para difundir información, la situación financiera de los principales periódicos, la balanza negativa entre la publicidad y los ingresos por ventas de impresión, la falta de demanda en los puntos de venta, factores demográficos como la edad, natalidad, grado de urbanización, aumento de la alfabetización; también son causas importantes, así como el cambio en las conductas de los usuarios, su indisposición a pagar por noticias que encuentran gratuitamente en las plataformas, entre otras.

Desde luego, el estudio también cita como elemento, la política regulatoria de los Gobiernos “censores”, entre los cuales no se encuentra Ecuador, que además, según el informe, es uno de  los últimos países donde los periódicos de papel dejarán de difundirse en ese formato, en un plazo de 25 años. En cambio, Estados Unidos, en solo tres años (2017), por las razones del informe, incluidas las regulatorias, será el primero en el que desaparecerán los periódicos de papel para convertirse en digitales.

Vale la pena profundizar en las causas, para demostrar las verdaderas razones del cierre de varios impresos ecuatorianos, sin que esto implique, como demostraremos, que sea una respuesta a la “censura” de la que se acusa a la Ley Orgánica de Comunicación.

En Ecuador, una de las principales causas es el nuevo paradigma del estilo narrativo,  donde prima la brevedad, la anécdota y el entretenimiento por encima de la información. En palabras de Zygmunt Bauman, más que la precisión, se sigue premiando la velocidad. Hoy, lo que da ganancias es la desenfrenada velocidad de circulación” [7]

La segunda causa, sin duda es Internet: “en un periodo promedio de 15 años, el crecimiento en la red ha sido literalmente de más de 2.460 millones de usuarios, es decir; una tasa de crecimiento anual del orden de 144 millones de personas, que se integran a la red, año tras año y una de las razones que articula esta tendencia, ha sido el rol que han jugado, a nivel global, las comunicaciones inalámbricas. De hecho, existen más de 7.000 millones de dispositivos en el mundo, y eso por sí solo, hace que el mundo esté  técnicamente hiper-conectado (…) Hoy la verticalidad de ese paradigma (de los medios tradicionales impresos) se transformó y la comunicación en estos entornos se hizo horizontal, así los sectores sin voz, los menos ilustrados, los que hace menos de una década, no hubiesen podido hacer valer sus posiciones, hoy gracias al desarrollo de la tecnología y del mundo virtual han dado una dirección y un atajo a sus deliberaciones y objetivos de tribu. En una perspectiva macro, la combinación de internet y el desarrollo de aplicaciones para uso masivo en conjunto  con el desarrollo de telefonía celular, han promovido una velocidad de cambio vertiginoso y han abierto puertas impensadas hace muy pocos años.  ”[8]

La tercera causa, son las nuevas tendencias de la publicidad. 

-       El uso masivo de la telefonía celular, tabletas, smartphones, etc, hace que las editoriales tiendan a crear versiones digitales de sus publicaciones impresas.
-       Hay un crecimiento de los medios digitales como plataformas publicitarias, gracias a la información obtenida mediante el Big Data hace del internet un medio ideal para anunciantes.
-       Sigue creciendo el Social Media marketing porque permite personalizar la publicidad y crear campañas adecuadas para el target. Las agencias de publicidad buscan proximidad con audiencias específicas por lo que se fijan en el target y su movilidad en diferentes medios antes que en un medio con mucha “audiencia” 
-       La publicidad exterior vuelve pisando fuerte para quienes buscan publicidad fija. [9]

Rol de la regulación en Ecuador y desafíos del Estado

La regulación en Ecuador, en lugar de promover la “censura previa”, como falsamente se acusa por parte de los citados medios impresos, propone un fortalecimiento de la pluralidad y rigurosidad de cara a las nuevas tendencias en la comunicación; y en esa línea, el Estado se enfrenta a varios desafíos: garantizar que en los procesos de conversión de medios impresos a digitales se respete el derecho de los trabajadores, especialmente en aquellos medios cuya crisis económica ha afectado sus derechos a la seguridad social, a remuneraciones justas y oportunas, así como al pago de sus liquidaciones por los despidos intempestivos derivados de dicha conversión; y, promover y proteger los derechos a la comunicación e información en los nuevos medios de comunicación digitales, exceptuando aquellos que corresponden a instituciones, corporaciones, páginas personales, blogs o redes sociales, con el fin de impulsar las industrias culturales con producción nacional en contenidos y publicidad, protección de la publicidad engañosa y discriminatoria, acceso de todas las personas a las plataformas tecnológicas y la democratización de medios públicos, privados y comunitarios, considerando la convergencia tecnológica del siglo XXI.

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[1] José María León Cabrera, "Lo digno era decir "quebré"" (entrevista con Juan Carlos Calderón) Disponible en  http://gkillcity.com/articulos/el-mirador-pol%C3%ADtico/lo-digno-era-decir-quebr%C3%A9-entrevista-con-juan-carlos-calder%C3%B3n#sthash.wBdjD0OJ.dpuf
[2] La información y el contenido multimedia, publicado por la Agencia de Noticias Andes, son de carácter público, libre y gratuito. Pueden ser reproducidos con la obligatoriedad de citar la fuente.http://www.andes.info.ec/es/noticias/diario-hoy-registraba-graves-problemas-economicos-catorce-anos-antes-vigencia-ley
[3] Disponible en http://lacolumnaquinta.wordpress.com/2014/07/14/crisis-del-papel-mata-a-diario-hoy-y-hiere-a-otros-medios-de-ecuador/
[4] Future Exploration Network ayuda a las organizaciones más importantes a nivel mundial para obtener información sobre el futuro y desarrollar estrategias que generen ventajas competitivas.
[5] Disponible en http://linkis.com/blogspot.com.es/ZhXMW
[6] Las Reglas del Juego, Blog de Análisis político y de comunicación. Disponible en http://linkis.com/blogspot.com.es/ZhXMW
[7] Zygmunt Bauman (Poznań, Polonia, 1925) es un sociólogo, filósofo y ensayista polaco. Es conocido por acuñar el término y desarrollar el concepto de la «modernidad líquida».1 Junto con el también sociólogo Alain Touraine, Bauman es ganador del Premio Príncipe de Asturiasde Comunicación y Humanidades 2010.2
[8]  Sergio Vargas M., Magíster en Comunicación, Consultor en Comunicación, Crisis Corporativas y RSE., Global Business Comunicaciones, www.gbcom.cl / Gestión Sustentable, www.gestionsustentable.cl, Santiago de Chile @SergioVargasM Disponible en http://linkis.com/blogspot.com/nnKGu
[9] http://linkis.com/bit.ly/9r3bs


domingo, 24 de abril de 2016

La democracia mediática se enfrenta a la democracia de derechos

Para sostener un modelo de comunicación basado en el respeto debe haber condiciones materiales. Para ello, el Estado debe adoptar medidas de acción afirmativa que promuevan la igualdad real.



Paulina Mogrovejo, Especial para EL TELÉGRAFO

Desde el enfoque de la democracia liberal, la libertad de expresión consiste en  el respeto, por parte del Estado, de la libre circulación de ideas, información y opiniones (sin límites), absteniéndose de censurar.

Desde lo formal, esta perspectiva resulta efectiva para sostener las sociedades democráticas; sin embargo, es insuficiente si no existen las condiciones materiales, el acceso, asequibilidad y no discriminación, que hagan posible esa libre circulación para todos y todas; siendo necesario, entonces, que el Estado adopte medidas de acción afirmativa para promover la igualdad real en el ejercicio efectivo, incluyente, plural y participativo de este derecho humano. 

Esta cuestión, planteada en el pensamiento de los pueblos del Sur, especialmente Latinoamérica, debate cómo la ansiada libertad de expresión se puede ejercer de forma real y democrática, cuando en la sociedad neoliberal esta libertad ha sido defendida, sostenida y controlada por intereses corporativos transnacionales y sus medios de comunicación social, que asocian la libre circulación de las ideas con su libre mercantilización, bajo las leyes de la oferta y la demanda.

En ese contexto, Ecuador plantea el reconocimiento como derecho humano, de la libertad de expresión sin censura previa, con responsabilidad ulterior y sin discriminación, así como el derecho a una comunicación intercultural, incluyente, diversa y participativa; y el derecho a la información veraz, verificada, contextualizada, oportuna y plural, por cualquier medio o forma. Para garantizar estos derechos, la norma suprema en el artículo 384, formaliza un sistema que, a diferencia de la norma política de 1998, subordina sus instituciones a la garantía de los derechos y no del mercado, para lo cual el artículo 71 de la Ley Orgánica de Comunicación proclama la comunicación como servicio público y la información como bien social, situando con ello al ser humano sobre el capital.

Superar la ‘democracia de los medios’ y el ‘Estado de opinión’

Esto implica salir de la lógica neoliberal y democratizar los medios de comunicación, el acceso a las tecnologías de información y comunicación, asumir garantías para la creación de medios públicos, privados y comunitarios, distribuir equitativamente las frecuencias del espectro radioeléctrico (actualmente el 80% de las frecuencias se encuentra en manos privadas), y la prohibición de monopolios y oligopolios en las empresas de comunicación, así como que los propietarios de medios tengan otra actividad económica, que comprometa la independencia en el manejo de la información. 
Ecuador, por tanto, le apuesta a una democracia real que garantiza el pleno ejercicio de la soberanía popular, así como la toma de decisiones políticas conscientes y la construcción colectiva del Buen Vivir mediante la participación social. Es decir, la comunicación e información protegida por la norma constitucional es aquella que le permite al público comprender adecuadamente la realidad, dentro del contexto económico, social, cultural y natural, así como ser parte activa en del desarrollo humano.

La postura ecuatoriana es de vital importancia, en el marco del surgimiento en Latinoamérica y el mundo, de las ‘democracias mediáticas’ que sustituyen las Repúblicas por ‘Estados de opinión’, sometiendo las decisiones políticas a la agenda de los medios de comunicación social, bajo el falso argumento de que la ‘opinión pública’ representa la voluntad de las personas, cuando en la práctica, dicha ‘opinión’ se trata de mediciones de rating con metodologías injustas, sondeos de opinión a la carta, encuestas; y criterios de ‘especialistas’ y ‘líderes de opinión’ afines a intereses corporativos o a los grupos de poder que no representan al pueblo.

Cabe destacar que los Estados de opinión son el resultado del desmantelamiento de las instituciones públicas, efectuado en las tres últimas décadas del proceso neoliberal, con el apoyo de los medios de comunicación vinculados al poder económico, nacional e internacional; reduciendo el Estado social a una instancia al servicio del mercado. En el Estado de opinión, los políticos, con el fin de alcanzar legitimidad y aceptación social, se convierten en productos mediáticos en función de la oferta y demanda de las audiencias. En palabras de Félix Ortega: “Todo relato político que no se ajuste a las reglas de la comunicación mediática difícilmente será incorporado a la misma. Y sin la visibilidad que ella posibilita, carecerá de cualquier posibilidad de llegar a los ciudadanos”.

La resistencia mediática privada al ejercicio de los derechos ciudadanos

Los medios de comunicación corporativizados, aliados del modelo neoliberal, son claves en el Estado de opinión. Junto con políticos sometidos a la lógica mercantilista, contribuyen a la construcción de una realidad distorsionada de las instituciones públicas, generalmente relacionada con la corrupción política y la incapacidad operativa.

Estos medios están en la capacidad de construir o destruir la legitimidad democrática. La personalización y banalización de lo público y el endiosamiento del mercado como nuevas formas de hacer política, dejan atrás el debate ideológico sobre programas y proyectos políticos, para dar paso a liderazgos construidos a partir de los ‘sondeos de opinión’.

En este contexto, la ciudadanía queda fuera del espacio público, incapaz de plantear posiciones, acciones, proyectos, discursos y prácticas, desplegar su fuerza organizativa o hacer presencia pública en los espacios de debate y deliberación. En el Estado de opinión los medios de comunicación son los nuevos actores políticos. 

La posición ecuatoriana busca romper con la democracia mediática y el Estado de opinión, haciendo prevalecer el Estado constitucional de derechos y justicia que, desde la teoría política, se define como aquel cuyo fin es la garantía de la igualdad formal y material, los derechos humanos y la dignidad humana.

En el Estado constitucional, los medios de comunicación adquieren un rol diferente al desarrollado en el esquema neoliberal. Es una función que ya había sido advertida por el Informe Mc. Bride en 1980 y posteriormente por la Unesco: “Los medios de comunicación deben aportar una contribución importante al fortalecimiento de la paz y de la comprensión internacional y a la lucha contra el racismo, el apartheid y la propaganda belicista. (…) así como contra las otras violaciones de los derechos humanos, que, entre otras cosas, son resultado de los prejuicios y la ignorancia, los medios de comunicación, por medio de la difusión de la información relativa a los ideales, aspiraciones, culturas y exigencias de los pueblos contribuyen a eliminar la ignorancia y la incomprensión entre los pueblos, a sensibilizar a los ciudadanos de un país sobre las exigencias y aspiraciones de los otros, a conseguir el respeto y la dignidad de todas las naciones, de todos los pueblos y de todos los individuos, sin distinción de raza, sexo, lengua, religión o nacionalidad, y a señalar la atención a los grandes males que afligen a la humanidad, tales como la miseria, la desnutrición y las enfermedades”.

El Estado constitucional de derechos, frente al Estado de opinión, tiene la función de transferir el conocimiento a la sociedad y recuperar para el pueblo su soberanía, su capacidad deliberativa y la reconstrucción de lo público como fuente de legitimidad democrática, siendo responsabilidad de los habitantes de nuestro país desarrollar, en el marco de nuestras realidades y la integración latinoamericana, las capacidades necesarias para reducir la desigualdad y la discriminación, mediante el ejercicio de una comunicación responsable.


jueves, 24 de septiembre de 2015

Derechos de los Pueblos Afrodescendientes en Ecuador. Reconocimiento, Justicia y Desarrollo. Avances y Desafíos



Inicio este documento, haciendo un breve recuento de los antecedentes históricos del movimiento cimarrón en Ecuador, partiendo de una necesaria “ruptura anticolonial, política y epistémica de la versión oficial de la historia (…) contada por el colonizador” (Antón, 2008); en la cual, como lo indica Agustín Lao Montes, citado por Antón, se invisibiliza al pueblo africano y afrodescendiente “como entidad étnica y como agencia histórica en los Estados Nacionales”. Pocos sabemos, por ejemplo, que sin el haitiano Alejandro Petión, no habría Simón Bolívar. 

Esta otra historia comienza en 1553, sesenta y un años después de la visita de Cristóbal Colón a los pueblos del Abya Yala, primer nombre de Nuestra América. Un galeón de africanos esclavizados naufraga en las costas ecuatorianas y, en alianza con los indígenas Cayapas, crean un Palenque llamado “República de los Zambos”, impenetrable por los españoles hasta un siglo más tarde, cuando se produce una alianza política con la Real Audiencia de Quito,  frente al fracaso en los intentos de dominación.

En este primer proceso histórico, que duró unos más de 400 años, ocurren tres hechos de importancia. La emergencia del movimiento cimarrón en nuestro país, la manumisión de los africanos y afrodescendientes esclavizados, y los asentamientos en todo el territorio nacional a partir de la minería, el Ferrocarril y el boom petrolero.

Comienza entonces hasta nuestros días, el “largo camino hacia la libertad”, de los hijos de la diáspora africana, descendientes de los Reinos del Katanga y el Kongo, ya que para la segunda mitad del siglo XX, si bien el sistema esclavista estaba abolido en Ecuador, era solo en términos formales. Al quedarse los afrodescendientes sin tierras y sin trabajo, fueron esclavizados nuevamente por sus antiguos patrones, a través del Huasipungo y Concertaje, que también fueron el motivo de nuevas luchas del movimiento cimarrón.

Así, en un contexto de transición del Estado Feudal al Estado Moderno, con indicios de globalización neoliberal, el pueblo afrodescendiente de Ecuador no tenía siquiera un lugar donde morir y muchas veces ni siquiera un nombre propio.

Hasta hoy en Ecuador muchos de los afroecuatorianos usan apellidos tomados de sus explotadores lo que deja constancia del nivel de vulnerabilidad al que han sido sometidos. No obstante, la situación cambia porque la historia no es estática y le pertenece a quienes con su esfuerzo buscan la prevalencia de la justicia.

Siglo XXI: De la invisibilidad al reconocimiento del pueblo afrodescendiente

Tras el fracaso de las políticas neoliberales en el periodo comprendido en los últimos treinta años del siglo XX, el 28 de octubre de 2008, con el 64% por ciento de los votos, Ecuador se proclama un Estado Plurinacional e intercultural de derechos y justicia; y, en consecuencia, las instituciones políticas quedan subordinadas a la garantía de derechos constitucionales, en especial el derecho a la igualdad y no discriminación, educación, salud, alimentación, seguridad social, agua, lucha contra pobreza y derechos colectivos y culturales de los pueblos indígenas, afroecuatorianos y montubios.

En términos prácticos, esto significa repensar la estrategia de desarrollo y cuestionar el enfoque neoliberal, para salir de la lógica asistencialista y adoptar un orden estatal de justicia económica y social, removiendo las raíces del empobrecimiento, mediante el cambio de la  matriz productiva primaria agroexportadora y las estructuras precapitalistas, para ir a la economía social del conocimiento en la diversidad y desde el diálogo intercultural.

Igual que en la Polonia de Michal Kalecki, uno de los economistas más grandes del siglo XX, citado por Amartya Sen en su libro “Desarrollo y Libertad”, en Ecuador conseguimos neutralizar al capitalismo neoliberal, pero lo que tenemos que hacer ahora, es abolir el feudalismo. Ha sido una de las grandes lecciones que aprendimos de la caída del socialismo clásico.

En esa línea, tenemos claro que la pobreza del pueblo afrodescendiente no es un problema técnico y este grupo social no es pobre porque “no quiere trabajar”, porque sea inferior o porque solo sirva para jugar fútbol, como expresa el relato colonialista.  La pobreza y el empobrecimiento del pueblo  afrodescendiente son un fenómeno multidimensional, la negación de derechos por parte del poder político y económico y el resultado de estructuras históricas excluyentes, discriminatorias y racistas. Su erradicación, por tanto, no es un problema tecnocrático, es un asunto de voluntad política.

De ahí que el Estado ecuatoriano tomó la decisión política de renegociar y reducir a la mitad el servicio de la deuda externa que se llevaba más del cincuenta por ciento del Producto Interno Bruto, e incrementar el gasto social del cuatro por ciento, más/menos; al diez por ciento del PIB.

Según datos de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo, SENPLADES, con esta medida, entre otras, como la nacionalización de las regalías petroleras, antes en manos de empresas transnacionales, y el incremento en  la recaudación de impuestos, en el caso del pueblo afroecuatoriano se logró reducir las brechas de pobreza por ingresos en 8pp, la extrema pobreza por ingresos en 1pp, la pobreza por NBI, en 8pp y la extrema pobreza por NBI en 4pp. A 2014, la tasa de matrícula en educación básica a nivel nacional del pueblo afrodescendiente es del 96%, la tasa neta de asistencia a bachillerato llega al 56,6%, 17,2pp más que en 2006, la asistencia a educación superior se incrementó al 17%,  3pp más que en 2006, y la seguridad social tiene el doble de cobertura en 8 años,  estando en el 41,2%.

Desde luego, como país, aún tenemos una deuda histórica en el tema de vivienda, cuya brecha en el déficit se incrementó en 1 punto porcentual, pero logramos bajar el hacinamiento en 4 pp. La brecha de empleo se mantiene en 3pp, pero la brecha de subempleo se redujo en 1pp. Desafortunadamente, el desempleo en el pueblo afro ecuatoriano se incrementó del 5 al 11 por ciento en ocho años. De allí que el principal reto siga siendo una mejor distribución de los factores de producción.

Principales Desafíos en el marco del Decenio Internacional Afrodescendiente

Enrique Santos Discépolo dijo, con mucha razón, que el siglo XX fue un cambalache problemático y febril. Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches, se ha mezclado la vida, y herida por un sable sin remaches, vimos llorar la Biblia contra un calefón…

En cambio,  el siglo XXI  es el siglo de la segunda y definitiva independiencia para los pueblos de América Latina.

En materia de reconocimiento, el desafío está en la garantía de derechos culturales: identidad cultural, autoidentificación étnica, libertad estética, memoria histórica, patrimonio cultural, libertad de expresión cultural, acceso a expresiones culturales diversas y derecho a la comunicación e información intercultural, incluyente, diversa, participativa y plural.

En ese sentido, en el año 2013 aprobamos la Ley Orgánica de Comunicación, misma  que establece una cuota de 72 minutos diarios de la parrilla de programación de los medios de comunicación social de radio y TV, equivalente al tiempo de dos telenovelas cada día, para difundir la cosmovisión, cultura y tradiciones de pueblos indígenas, afroecuatorianos y montubios. También empezamos a fortalecer la etnoeducación en la educación primaria y media.

Esto implica un gran desafío e inversión para el Estado, los medios de comunicación, que deben producir contenidos interculturales con la participación de las propias comunidades desde un criterio de auto representación.  Esto es un avance importante que sin duda marcará un antes y un después en el fortalecimiento los derechos culturales de los 14 pueblos y nacionalidades del país. Como dije antes, la igualdad es un asunto de voluntad política.

En el ámbito de la justicia, los desafíos del Decenio implican la aplicación efectiva de la normativa sobre delitos de discriminación, delitos de odio, incitación a la violencia por actos discriminatorios y apología de la discriminación, tipificados en el Código Integral Penal aprobado en 2014, tutela judicial efectiva y con enfoque de derechos e interculturalidad, servicios de justicia disponibles, accesibles y asequibles, con pertinencia cultural y de calidad, y la no racialización de los delitos y la criminalidad.

Con respecto al desarrollo, es preciso apuntar a la igualdad de oportunidades. Como bien señala Amartya Sen, la pobreza no se mide sólo por el nivel de renta, sino por la ausencia de capacidades de las personas para ejercer sus derechos humanos, individual y colectivamente, es el fracaso de un individuo para vivir con dignidad.  Va más allá de la satisfacción de necesidades mínimas de subsistencia, sino que supone tener lo mínimo para desarrollar su libertad: educación, nutrición, salud y mayores índices de esperanza de vida.

Esto será posible a través de medidas de acción afirmativa y lineamientos de política pública que garanticen igualdad material  a favor del pueblo afrodescendiente, tales como cuotas en el sistema de educación media y superior, sistemas de información y estadística con enfoque de capacidades, reforma agraria para democratizar la propiedad de la tierra, acceso al agua, derecho a la vivienda digna que incluye la ampliación de cobertura de servicios públicos de salud preventiva y saneamiento ambiental, consulta previa,  entre otros derechos económicos,  sociales y colectivos.   

Ecuador, de acuerdo a datos de CEPAL (2015), es uno de los tres países más inequitativos del mundo, aunque sea uno de los menos inequitativos de la región. Esto hace doblemente vulnerable al pueblo afrodescendiente e indígena;  razón por la cual, es imperativo reducir las brechas de empobrecimiento sin una redistribución más equitativa de la riqueza, evitando la concentración del capital en pocas manos y garantizando el acceso democrático al capital y a la tierra, si queremos sobrevivir a los procesos de globalización y recesión internacional que influyen directamente en nuestra economía, sociedad y culturas.  

Parafraseando a Martin Luther King: hermanos y hermanas: regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a Guerrero, regresen a Oaxaca, regresen a los barrios bajos y a los guetos, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza. Hoy les digo a ustedes, hermanas y hermanos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño latinoamericano, de que otro mundo es posible.

martes, 18 de agosto de 2015

De la guerra de los mundos a la batalla de los rumores en internet

Ilustración del álbum Jeff Wayne´s War of the Worlds.
Disponible en 
http://www.datacraft.com.ar/musica-jeff-wayne-guerra-mundos.html

Paulina Mogrovejo. Consejera representante de la Defensoría del Pueblo en el Consejo de Regulación y 
Desarrollo de la Información y Comunicación. Especial para Diario El Telegrafo. 

El productor y escritor Orson Welles demostró hace más de setenta años que un medio de comunicación es capaz de crear alarma social y pánico. Es probable que esa capacidad mediática —ejemplificada en las reacciones de la gente con su obra La guerra de los mundos— otorgue sentido a la angustia detrás del pronunciamiento de otro personaje como  Umberto Eco, quien escribe que el “drama de internet es que ha aprobado al tonto del pueblo como el portador de la verdad”.

Más allá del criterio de estos dos personajes, en un mundo dependiente de los medios de comunicación y donde son muchos los que se identifican como defensores de un periodismo ‘libre’ e ‘independiente’, el uso de imágenes y notas falsas como información fidedigna parece aún aceptable y digno de apología. En la reciente coyuntura de movilización social, mirando en las distintas redes sociales, los mensajes que más leí fueron de afirmaciones sin relación con la realidad.

La abundancia de portales de ‘humor’ que son confundidos con fuentes informativas con la mayor seriedad del caso y la viralidad de ‘tuits’ sin fundamento o con verdades a medias son síntoma de que falta mucho para desarrollar audiencias más críticas y autocríticas, sin las que no habrá un debate que trascienda la superficialidad y el cuchicheo. El cotilleo parece relevar de frente y con pomposidad el trabajo periodístico o, por lo menos, retarlo.

En un círculo vicioso donde un rumor justifica otro rumor, cada mentira justifica otra mentira. Los que defienden la circulación de información falsa y la manipulación en nombre de una mal entendida ‘libertad de prensa’ deben reconocer que la permanencia de estas prácticas no genera condiciones de diálogo ni trae consigo una sociedad estable, respetuosa de los derechos y bien informada. De hecho, el éxito de estas prácticas simplemente entorpece el desarrollo de una sociedad más democrática y capaz de tomar decisiones con base en información sustentada.

Un chisme justificará los siguientes chismes: hoy es la imagen de archivo de una procesión religiosa que se hace pasar por una marcha política contemporánea. Mañana será un actor político que engaña a sus seguidores por ‘ensayar’ reacciones o ganar popularidad. Y después todo el mundo puede creer que en verdad los bancos cerrarán, porque claro, si en su momento todos lo repiten adquiere ‘credibilidad’. En un contexto en el que una mentira repetida mil veces se vuelve verdad, cualquier persona con una mínima capacidad de falsificar acontecimientos o fotografías podrá irrumpir en el debate público y promover la histeria y hasta el pánico social.

La cultura del teléfono dañado continuará y se afianzará. Es un juego con el que nadie gana y que mucho menos nos lleva hacia algún acuerdo o a la formación de un criterio medianamente racional. Como si la realidad fuera una fábula en la cual se impone la fantasía más espectacular o la habilidad de fabricar certezas en breves mensajes. Sin autocrítica y responsabilidad en la emisión e intercambio de ‘noticias’ prevalecerá el facilismo y la ingenuidad en aspectos de la comunicación tan importantes como nuestro descontento político o la situación del sistema financiero, y habrá así más de qué desconfiar y menos en qué fundamentar posiciones argumentadas. Los mensajes engañosos y descontextualizados profundizarán divisiones, porque su capacidad de volverse virales no dependerá de cualidades periodísticas, sino de su potencial polémico de poner a unos en contra de otros.

Si seguimos con el hábito de creer de sopetón en portales que remedan la apariencia de otros medios, no solo que incurrimos en simplicidad, sino que no habrá una opinión pública robusta, ya que ceder el rol informativo a cualquiera con la capacidad de titular y rellenar cajas de texto significará debilidad y vulnerabilidad en la capacidad de recibir e intercambiar información relevante. Abreviar temas complejos en el área económica, política y social a cien caracteres como una cuestión del ‘bien’ o del ‘mal’ y con base en el qué dirán es un enfoque riesgoso y corto de vista. La falta de compromiso con la comunicación verificada, contextualizada y contrastada viene desde los que mienten con destreza, pero también la padece la sociedad. Ignorar la realidad y reemplazarla por ficciones y esperar que haya una ciudadanía consciente de la nada es arriesgar la capacidad de convivencia y desconectarnos del entorno.

En el vertiginoso cosmos de internet me pasó lo que a miles de internautas: terminé en una posición vulnerable, sin remedio, ante cientos de falsificaciones, montajes, chismes y cuentos. Apenas si la sana curiosidad dejó profundizar y distinguir farsas perfectamente elaboradas que muchos confundían con noticias concretas. Esto, más allá de la tendencia generalizada en las redes sociales de creer con la mayor convicción en cucos y marcianos que inundan las calles y las pantallas. (O)

jueves, 2 de octubre de 2014

Publicidad audiovisual y derechos en la sociedad de la información

Paulina Mogrovejo Rengel 
Ponencia en el Congreso Internacional de Narrativa Audiovisual
Universidad Técnica Particular de Loja, Loja, Octubre 2014




Para Isidoro Loi, conocido escritor chileno, "los matrimonios jóvenes no se imaginan lo que deben a la televisión, porque antiguamente había que conversar con el cónyuge. Bette Davis, actriz hollywoodense, en cambio dijo que la televisión es maravillosa." No sólo nos produce dolor de cabeza, sino que además en su publicidad encontramos las pastillas que nos aliviarán.

Estas dos frases, que hasta pueden resultar graciosas, nos dan idea para una primera reflexión sobre  la importancia que tiene la televisión en nuestra vida, como un punto de ruptura en las relaciones personales, en las relaciones de familia, con los amigos y amigas, con compañeros de escuela, de universidad, en el trabajo. La televisión no sólo nos entretiene, sino que refuerza los  patrones de comportamiento con los que interactuamos con los demás. 

El segundo tema sobre el que es importante reflexionar, es la relación entre televisión y publicidad. La Televisión, como industria, tiene sus inicios a mediados del siglo XX, lo que supone un gran paso mediático para la publicidad, porque pasar de anuncios estáticos y sonidos a imágenes en movimiento, implica una ruptura cultural revolucionaria frente a la radio y la publicidad estática, por su influencia en la forma de actuar de las personas y cómo comprenden la realidad que los rodea.

La publicidad televisiva le permite a los anunciantes, no solo ofertar bienes y servicios, sino posicionar sus marcas. Las marcas van más allá de la oferta, promueven el consumo de valores, ideas, ideales, creencias, ideologías. Apela a los sentidos, a las identidades; es decir, a los imaginarios sociales. Por tanto, una relación entre marcas, publicidad y televisión tiene incidencia directa en cultura de los pueblos.

Aquí cabe una tercera reflexión. Si la publicidad incide en la cultura y por tanto en las relaciones sociales, siendo consecuentes con el mandato constitucional y los instrumentos internacionales, la publicidad y la cultura deben incorporar el respeto a los derechos humanos para que esas relaciones sociales se produzcan en el marco de la dignidad humana, siendo necesario, por parte del Estado, proteger a los ciudadanos y ciudadanas para que la publicidad y la cultura no irrespete sus derechos humanos.

La publicidad se convierte entonces, en una herramienta de reconstrucción o deconstrucción de valores en la cultura y terminan siendo parte de las revoluciones culturales, en este momento es comprensible que la intervención del Estado para la regulación no solo trata de responder a la defensa de la ética entre productores, sino también la de consumidores/usuarios y en general de la sociedad (toda la ciudadanía).

La publicidad en esta primera parte se hace cargo de posicionar una marca mediante la promoción de valores que apelan a sus audiencias e inciden en la cultura, reconstruye imaginarios, sin embargo no son valores al azar. La asociación de un producto a una cualidad en primer lugar a) lleva a que solo los valores o cualidades promovidas sean las que sirven al consumo, no son valores puros en todo caso, son valores distorsionados porque deben servir para los fines de los vendedores. En segundo lugar b) Si lo que se vende en este primer momento sea un bien o servicio no está basado en las características propias del objeto sino en el uso de símbolos más abstractos como ideas, ideales, sensaciones, sentidos como podemos señalar si es una publicidad engañosa o es solo apelar a la ilusión sin lograr con esto tener posibilidades de regulación a un aspecto subjetivo.

Si son elementos abstractos que son parte de la cultura y se convierten en ideales, corrientes, estéticas, géneros del arte, entonces estamos ante la apelación de un estilo de vida, que tiene a su alcance infinitas posibilidades de generar nuevas significaciones en la sociedad de la información. Se multiplican los canales, los emisores, los mensajes en formatos, plataformas y estilos.

Este es el primer reto de la regulación en las distintas plataformas, en los tipos de medios, a las diferentes audiencias: las promesas de lo que se anuncia es subjetiva, entonces ¿qué se considera publicidad ilícita? Hasta aquí solo me he preguntado de la comunicación comercial, pero existen al menos dos formas de promoción que no son comerciales pero que son definitivamente publicidad: la promoción de las actividades de instituciones, personas, organizaciones –incluidas de la sociedad civil- y está también la promoción de unos valores específicas enmarcados en la propaganda –las organizaciones políticas- que tienen un desarrollado nivel de regulación, al menos en el proceso electoral, y no tanto ex ante o ex post.

Hasta aquí el precio es lo de menos, si se consume un estilo de vida, una identidad, un ideal.

La publicidad no abarca de manera exclusiva la comunicación comercial, incluye la información más el posicionamiento de una marca, por esa misma razón los anuncios publicitarios no son lo único que se debe regular en la publicidad. Las plataformas tecnológicas y los tipos de medios de comunicación social ayudan a que se construyan mecanismos híbridos de promoción, con mejor recurso de tiempo y mayor apelación a los sentidos. Los programas patrocinados y los publirreportajes son un ejemplo de los nuevos elementos que tienen que ser regulados, con miras que las estrategias de comunicación que se enfoca al menos en las marcas de competencia, el público cada vez más específico, y la eficacia discursiva en el tiempo con recursos.

La publicidad con la diversificación de canales no se queda en los tipos de medios de comunicación social, aumenta su potencia con mecanismos de publicidad directa, con herramientas no convencionales, por eso la importancia de definir en estos el tema de alcance y accesibilidad.

Estamos hasta aquí buscando la manera de definir la regulación de la publicidad ilícita: la publicidad engañosa y su delgada línea de definición con la fantasía; la publicidad desleal de la cual existe mucho desarrollo normativo, y la publicidad encubierta, esta otra línea gracias a la producción de mensajes híbridos que se mezclan con la información.

La televisión tiene como una de sus principales ventajas que sus recursos comunicativos se multiplican en los sentidos y ahora más con la convergencia digital, donde se puede personalizar e interactuar con la audiencia. Los clásicos anuncios publicitarios mediante los bloques publicitarios ya no son suficientes en una sociedad de la imagen, no son las únicas estrategias para el homo videns donde estos valores e ideas abstractas son encapsuladas en una estrategia de objetos un pensamiento concreto: la idea de libertad se transforma en un auto, la felicidad en un perfume, la identidad en una camiseta.

No quisiera parecer fatalista, quisiera transmitir a este auditorio que la publicidad y más aún en la televisión tiene retos complejos en su normativa para la protección de Derechos Humanos que pasa no por el mercado sino por la cultura. No es solo la esfera del marketing y las empresas que lo hacen sino pasa por la esfera de lo social. Lo social además en un tipo de medios de comunicación que se ha reinventado a sí mismo, que se conecta a la red de redes y de repente tiene la posibilidad de programarse a demanda de quien paga (ojo aquí si hablamos de dinero); las posibilidades del acceso a la revolución cultural entonces pasan por la innovación y por la capacidad de consumo.

La televisión no es más la caja boba. Deja de ser el medio convencional con claros bloques publicitarios para mostrar las imágenes con sonidos y sus combinaciones con avanzados efectos especiales que interactúan con la publicidad con mayor naturalidad, como un solo elemento: estamos ante los patrocinadores, ante las menciones de productos, las sobreimpresiones, avances de spot y otros mecanismos donde el producto se conjuga con el espectáculo no publicitario.

Ante todo esto la regulación del sistema de comunicación social de la que habla la Constitución de la República no se debe quedar con la protección entre anunciantes o incluir a los receptores, también está en los canales y su accesibilidad: cada vez más la publicidad se incorpora en espacios no convencionales, en las plazas con grandes vallas o en las pequeños zócalos mientras estamos viendo el fútbol.

Otro tema de la regulación es la autorregulación, los códigos deontológicos –esos mínimos que están en constante proceso de limitación/expansión- y el marco de estos procesos normativos supera cualquier dinámica del comercio, se trata de salvaguardar la dignidad de las personas. Tenemos en la TV una plataforma por reconocerla nuevamente tras su contacto con otras TICs, tenemos que configurarnos nuevamente con ella, con la regulación de franjas horarias, con la protección de los grupos de atención prioritaria. La publicidad en la TV es un andamiaje donde ninguno de sus actores quiere ceder: vender/promover/convencer y por otro lado defender los derechos no solo de los consumidores sino de toda una sociedad que ve en la publicidad su cultura y sus cambios. ¿Es posible ganar y ganar? Y plasmarlo en la TV?

Ahora tenemos que proteger derechos de privacidad, protección a la niñez y adolescencia, competencia leal, formación de los perceptores para una lectura crítica de la publicidad, formación ética de las personas que a futuro se encargarán de ser publicistas, de los artistas, los gestores culturales, las personas que general opinión pública, de la protección a los derechos de la salud, la identidad, la no violencia ni discriminación.


La TV no es ya solo imagen y sonido, la TV con la publicidad son una ventana al mundo de la virtualidad con ayuda de las TCS donde la publicidad te transporte a los imaginarios sociales, regular los espacios donde se encuentre la publicidad en nombre de la protección de los derechos de libertad de las personas es excesivamente complejo cuando te das cuenta que regulas aspectos de la vida cultural tan subjetivos que podrías quizá vulnerar otros derechos o viceversa.