sábado, 30 de abril de 2016

¿Censura? o crisis de la prensa impresa



Tomado de http://www.escomunicacion.es/tag/infografias/



"Lo digno era decir "quebré"[1]

Hace varios días, el periódico impreso “La Hora”, Regional Manabí, se “despidió” de sus lectores con una carta publicada en la portada de su edición del 30 de julio de 2014, expresando que “no hay libertad de prensa” y que estar “alejados de los beneficios de la publicidad oficial, con pocos anunciantes que no tengan temor del poder” hace insostenible su circulación.

En esa línea, en junio de este año, el rotativo “Hoy” tomó la decisión de convertirse en medio digital, dando como razones “un escenario adverso para el desarrollo de una prensa plural, libre e independiente”[2]. Igualmente, la Revista Vanguardia cerró sus operaciones el año anterior, argumentando similares razones.

Ante tales afirmaciones, cabe hacer una interesante reflexión: ¿Es la Ley Orgánica de Comunicación o la política en materia de comunicación e información del Estado ecuatoriano, responsables del cierre de estos medios en su versión impresa? o más bien, son sus crisis internas, anteriores a esta norma; y, la tendencia global hacia el periodismo y la publicidad digital, las verdaderas causas de esta situación.

Para el efecto, empezamos citando algunas cifras del 2013 que difunde el Blog de periodismo “La Columna Quinta”[3], usando como fuente la Superintendencia de Compañías y el Servicio de Rentas Internas de nuestro país, sobre la situación económica de los impresos.

Según el referido blog, en el 2013, solamente Granasa, que edita Expreso y Extra, este último, de corte sensacionalista y el más vendido del país, tuvo ganancias.

Diario El Universo tuvo pérdidas por 1.587.126 dólares.
El Comercio perdió 767.038 dólares.
El Telégrafo (periódico en manos del Estado) perdió 441.643 dólares.
ENSA, la empresa editora de las revistas Vistazo, Estadio, Hogar y Generación 21, tuvo pérdidas por 830.516 dólares.
Dinediciones, de Mundo Diners, Soho y Gestión, perdió 496.832 dólares.

¿Es responsable la Ley Orgánica de Comunicación? Absolutamente no. 

Un estudio de Future Exploration Network[4], citado en el Blog político y de Comunicación “Las Reglas del Juego”[5], anuncia que los periódicos impresos de todo el mundo, tendrían hasta veinticinco años de vida. “Al menos en ese tiempo “su formato actual se volverá insignificante”, afirma. Es decir, en una década se dejará de vender periódicos en los kioscos.”[6] 


Principales causas

Para este estudio, a nivel mundial, el Internet es la principal causa del fin de los periódicos de papel, lo que no significa la muerte de esos periódicos, sino que convergen en versiones digitales.

En nivel local, factores como la estructura de la industria del papel que sacrifica la velocidad para difundir información, la situación financiera de los principales periódicos, la balanza negativa entre la publicidad y los ingresos por ventas de impresión, la falta de demanda en los puntos de venta, factores demográficos como la edad, natalidad, grado de urbanización, aumento de la alfabetización; también son causas importantes, así como el cambio en las conductas de los usuarios, su indisposición a pagar por noticias que encuentran gratuitamente en las plataformas, entre otras.

Desde luego, el estudio también cita como elemento, la política regulatoria de los Gobiernos “censores”, entre los cuales no se encuentra Ecuador, que además, según el informe, es uno de  los últimos países donde los periódicos de papel dejarán de difundirse en ese formato, en un plazo de 25 años. En cambio, Estados Unidos, en solo tres años (2017), por las razones del informe, incluidas las regulatorias, será el primero en el que desaparecerán los periódicos de papel para convertirse en digitales.

Vale la pena profundizar en las causas, para demostrar las verdaderas razones del cierre de varios impresos ecuatorianos, sin que esto implique, como demostraremos, que sea una respuesta a la “censura” de la que se acusa a la Ley Orgánica de Comunicación.

En Ecuador, una de las principales causas es el nuevo paradigma del estilo narrativo,  donde prima la brevedad, la anécdota y el entretenimiento por encima de la información. En palabras de Zygmunt Bauman, más que la precisión, se sigue premiando la velocidad. Hoy, lo que da ganancias es la desenfrenada velocidad de circulación” [7]

La segunda causa, sin duda es Internet: “en un periodo promedio de 15 años, el crecimiento en la red ha sido literalmente de más de 2.460 millones de usuarios, es decir; una tasa de crecimiento anual del orden de 144 millones de personas, que se integran a la red, año tras año y una de las razones que articula esta tendencia, ha sido el rol que han jugado, a nivel global, las comunicaciones inalámbricas. De hecho, existen más de 7.000 millones de dispositivos en el mundo, y eso por sí solo, hace que el mundo esté  técnicamente hiper-conectado (…) Hoy la verticalidad de ese paradigma (de los medios tradicionales impresos) se transformó y la comunicación en estos entornos se hizo horizontal, así los sectores sin voz, los menos ilustrados, los que hace menos de una década, no hubiesen podido hacer valer sus posiciones, hoy gracias al desarrollo de la tecnología y del mundo virtual han dado una dirección y un atajo a sus deliberaciones y objetivos de tribu. En una perspectiva macro, la combinación de internet y el desarrollo de aplicaciones para uso masivo en conjunto  con el desarrollo de telefonía celular, han promovido una velocidad de cambio vertiginoso y han abierto puertas impensadas hace muy pocos años.  ”[8]

La tercera causa, son las nuevas tendencias de la publicidad. 

-       El uso masivo de la telefonía celular, tabletas, smartphones, etc, hace que las editoriales tiendan a crear versiones digitales de sus publicaciones impresas.
-       Hay un crecimiento de los medios digitales como plataformas publicitarias, gracias a la información obtenida mediante el Big Data hace del internet un medio ideal para anunciantes.
-       Sigue creciendo el Social Media marketing porque permite personalizar la publicidad y crear campañas adecuadas para el target. Las agencias de publicidad buscan proximidad con audiencias específicas por lo que se fijan en el target y su movilidad en diferentes medios antes que en un medio con mucha “audiencia” 
-       La publicidad exterior vuelve pisando fuerte para quienes buscan publicidad fija. [9]

Rol de la regulación en Ecuador y desafíos del Estado

La regulación en Ecuador, en lugar de promover la “censura previa”, como falsamente se acusa por parte de los citados medios impresos, propone un fortalecimiento de la pluralidad y rigurosidad de cara a las nuevas tendencias en la comunicación; y en esa línea, el Estado se enfrenta a varios desafíos: garantizar que en los procesos de conversión de medios impresos a digitales se respete el derecho de los trabajadores, especialmente en aquellos medios cuya crisis económica ha afectado sus derechos a la seguridad social, a remuneraciones justas y oportunas, así como al pago de sus liquidaciones por los despidos intempestivos derivados de dicha conversión; y, promover y proteger los derechos a la comunicación e información en los nuevos medios de comunicación digitales, exceptuando aquellos que corresponden a instituciones, corporaciones, páginas personales, blogs o redes sociales, con el fin de impulsar las industrias culturales con producción nacional en contenidos y publicidad, protección de la publicidad engañosa y discriminatoria, acceso de todas las personas a las plataformas tecnológicas y la democratización de medios públicos, privados y comunitarios, considerando la convergencia tecnológica del siglo XXI.

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[1] José María León Cabrera, "Lo digno era decir "quebré"" (entrevista con Juan Carlos Calderón) Disponible en  http://gkillcity.com/articulos/el-mirador-pol%C3%ADtico/lo-digno-era-decir-quebr%C3%A9-entrevista-con-juan-carlos-calder%C3%B3n#sthash.wBdjD0OJ.dpuf
[2] La información y el contenido multimedia, publicado por la Agencia de Noticias Andes, son de carácter público, libre y gratuito. Pueden ser reproducidos con la obligatoriedad de citar la fuente.http://www.andes.info.ec/es/noticias/diario-hoy-registraba-graves-problemas-economicos-catorce-anos-antes-vigencia-ley
[3] Disponible en http://lacolumnaquinta.wordpress.com/2014/07/14/crisis-del-papel-mata-a-diario-hoy-y-hiere-a-otros-medios-de-ecuador/
[4] Future Exploration Network ayuda a las organizaciones más importantes a nivel mundial para obtener información sobre el futuro y desarrollar estrategias que generen ventajas competitivas.
[5] Disponible en http://linkis.com/blogspot.com.es/ZhXMW
[6] Las Reglas del Juego, Blog de Análisis político y de comunicación. Disponible en http://linkis.com/blogspot.com.es/ZhXMW
[7] Zygmunt Bauman (Poznań, Polonia, 1925) es un sociólogo, filósofo y ensayista polaco. Es conocido por acuñar el término y desarrollar el concepto de la «modernidad líquida».1 Junto con el también sociólogo Alain Touraine, Bauman es ganador del Premio Príncipe de Asturiasde Comunicación y Humanidades 2010.2
[8]  Sergio Vargas M., Magíster en Comunicación, Consultor en Comunicación, Crisis Corporativas y RSE., Global Business Comunicaciones, www.gbcom.cl / Gestión Sustentable, www.gestionsustentable.cl, Santiago de Chile @SergioVargasM Disponible en http://linkis.com/blogspot.com/nnKGu
[9] http://linkis.com/bit.ly/9r3bs


domingo, 24 de abril de 2016

La democracia mediática se enfrenta a la democracia de derechos

Para sostener un modelo de comunicación basado en el respeto debe haber condiciones materiales. Para ello, el Estado debe adoptar medidas de acción afirmativa que promuevan la igualdad real.



Paulina Mogrovejo, Especial para EL TELÉGRAFO

Desde el enfoque de la democracia liberal, la libertad de expresión consiste en  el respeto, por parte del Estado, de la libre circulación de ideas, información y opiniones (sin límites), absteniéndose de censurar.

Desde lo formal, esta perspectiva resulta efectiva para sostener las sociedades democráticas; sin embargo, es insuficiente si no existen las condiciones materiales, el acceso, asequibilidad y no discriminación, que hagan posible esa libre circulación para todos y todas; siendo necesario, entonces, que el Estado adopte medidas de acción afirmativa para promover la igualdad real en el ejercicio efectivo, incluyente, plural y participativo de este derecho humano. 

Esta cuestión, planteada en el pensamiento de los pueblos del Sur, especialmente Latinoamérica, debate cómo la ansiada libertad de expresión se puede ejercer de forma real y democrática, cuando en la sociedad neoliberal esta libertad ha sido defendida, sostenida y controlada por intereses corporativos transnacionales y sus medios de comunicación social, que asocian la libre circulación de las ideas con su libre mercantilización, bajo las leyes de la oferta y la demanda.

En ese contexto, Ecuador plantea el reconocimiento como derecho humano, de la libertad de expresión sin censura previa, con responsabilidad ulterior y sin discriminación, así como el derecho a una comunicación intercultural, incluyente, diversa y participativa; y el derecho a la información veraz, verificada, contextualizada, oportuna y plural, por cualquier medio o forma. Para garantizar estos derechos, la norma suprema en el artículo 384, formaliza un sistema que, a diferencia de la norma política de 1998, subordina sus instituciones a la garantía de los derechos y no del mercado, para lo cual el artículo 71 de la Ley Orgánica de Comunicación proclama la comunicación como servicio público y la información como bien social, situando con ello al ser humano sobre el capital.

Superar la ‘democracia de los medios’ y el ‘Estado de opinión’

Esto implica salir de la lógica neoliberal y democratizar los medios de comunicación, el acceso a las tecnologías de información y comunicación, asumir garantías para la creación de medios públicos, privados y comunitarios, distribuir equitativamente las frecuencias del espectro radioeléctrico (actualmente el 80% de las frecuencias se encuentra en manos privadas), y la prohibición de monopolios y oligopolios en las empresas de comunicación, así como que los propietarios de medios tengan otra actividad económica, que comprometa la independencia en el manejo de la información. 
Ecuador, por tanto, le apuesta a una democracia real que garantiza el pleno ejercicio de la soberanía popular, así como la toma de decisiones políticas conscientes y la construcción colectiva del Buen Vivir mediante la participación social. Es decir, la comunicación e información protegida por la norma constitucional es aquella que le permite al público comprender adecuadamente la realidad, dentro del contexto económico, social, cultural y natural, así como ser parte activa en del desarrollo humano.

La postura ecuatoriana es de vital importancia, en el marco del surgimiento en Latinoamérica y el mundo, de las ‘democracias mediáticas’ que sustituyen las Repúblicas por ‘Estados de opinión’, sometiendo las decisiones políticas a la agenda de los medios de comunicación social, bajo el falso argumento de que la ‘opinión pública’ representa la voluntad de las personas, cuando en la práctica, dicha ‘opinión’ se trata de mediciones de rating con metodologías injustas, sondeos de opinión a la carta, encuestas; y criterios de ‘especialistas’ y ‘líderes de opinión’ afines a intereses corporativos o a los grupos de poder que no representan al pueblo.

Cabe destacar que los Estados de opinión son el resultado del desmantelamiento de las instituciones públicas, efectuado en las tres últimas décadas del proceso neoliberal, con el apoyo de los medios de comunicación vinculados al poder económico, nacional e internacional; reduciendo el Estado social a una instancia al servicio del mercado. En el Estado de opinión, los políticos, con el fin de alcanzar legitimidad y aceptación social, se convierten en productos mediáticos en función de la oferta y demanda de las audiencias. En palabras de Félix Ortega: “Todo relato político que no se ajuste a las reglas de la comunicación mediática difícilmente será incorporado a la misma. Y sin la visibilidad que ella posibilita, carecerá de cualquier posibilidad de llegar a los ciudadanos”.

La resistencia mediática privada al ejercicio de los derechos ciudadanos

Los medios de comunicación corporativizados, aliados del modelo neoliberal, son claves en el Estado de opinión. Junto con políticos sometidos a la lógica mercantilista, contribuyen a la construcción de una realidad distorsionada de las instituciones públicas, generalmente relacionada con la corrupción política y la incapacidad operativa.

Estos medios están en la capacidad de construir o destruir la legitimidad democrática. La personalización y banalización de lo público y el endiosamiento del mercado como nuevas formas de hacer política, dejan atrás el debate ideológico sobre programas y proyectos políticos, para dar paso a liderazgos construidos a partir de los ‘sondeos de opinión’.

En este contexto, la ciudadanía queda fuera del espacio público, incapaz de plantear posiciones, acciones, proyectos, discursos y prácticas, desplegar su fuerza organizativa o hacer presencia pública en los espacios de debate y deliberación. En el Estado de opinión los medios de comunicación son los nuevos actores políticos. 

La posición ecuatoriana busca romper con la democracia mediática y el Estado de opinión, haciendo prevalecer el Estado constitucional de derechos y justicia que, desde la teoría política, se define como aquel cuyo fin es la garantía de la igualdad formal y material, los derechos humanos y la dignidad humana.

En el Estado constitucional, los medios de comunicación adquieren un rol diferente al desarrollado en el esquema neoliberal. Es una función que ya había sido advertida por el Informe Mc. Bride en 1980 y posteriormente por la Unesco: “Los medios de comunicación deben aportar una contribución importante al fortalecimiento de la paz y de la comprensión internacional y a la lucha contra el racismo, el apartheid y la propaganda belicista. (…) así como contra las otras violaciones de los derechos humanos, que, entre otras cosas, son resultado de los prejuicios y la ignorancia, los medios de comunicación, por medio de la difusión de la información relativa a los ideales, aspiraciones, culturas y exigencias de los pueblos contribuyen a eliminar la ignorancia y la incomprensión entre los pueblos, a sensibilizar a los ciudadanos de un país sobre las exigencias y aspiraciones de los otros, a conseguir el respeto y la dignidad de todas las naciones, de todos los pueblos y de todos los individuos, sin distinción de raza, sexo, lengua, religión o nacionalidad, y a señalar la atención a los grandes males que afligen a la humanidad, tales como la miseria, la desnutrición y las enfermedades”.

El Estado constitucional de derechos, frente al Estado de opinión, tiene la función de transferir el conocimiento a la sociedad y recuperar para el pueblo su soberanía, su capacidad deliberativa y la reconstrucción de lo público como fuente de legitimidad democrática, siendo responsabilidad de los habitantes de nuestro país desarrollar, en el marco de nuestras realidades y la integración latinoamericana, las capacidades necesarias para reducir la desigualdad y la discriminación, mediante el ejercicio de una comunicación responsable.