lunes, 18 de julio de 2016

Lo que todos podemos aprender de Nelson Mandela

Founder, Chairman & CEO at Gravity4, Inc.
Versión original en inglés aquí: 



Nadie duda de que en el transcurso del siglo pasado, Nelson Mandela fue uno de los gigantes de la escena mundial. Cuando murió en diciembre de 2013 había una alegre celebración de su vida y de sus notables logros que se lanzaron a las calles de Sudáfrica y se transmiten al instante en todo el mundo.

Mandela era un verdadero líder; una figura de transformación que no sólo inspiró y motivó a su propio pueblo sino también a cientos de millones de otros países en el continente africano y más allá.

Es instructivo, creo, para aquellos de nosotros en el mundo de la empresa para evaluar su vida y liderazgo y ver cuáles son las características que poseía que debemos abrazar tanto para el éxito personal y de negocios. Hay, por supuesto, muchas cualidades propiedad de este individuo único y complejo que pasó de prisionero a presidente, que soportó 27 años en una pequeña celda de la cárcel antes de que se instalen en el palacio presidencial y luego entregado voluntariamente las riendas del poder después de sólo un término de cuatro años.

Pero vamos a resumir lo que veo como las características más importantes y más relevantes mostrados por esta figura icónica e histórica que los líderes empresariales harían bien en emular.

Lucha: Mandela, a diferencia de algunas otras personas en nuestra vida, tenía la fuerza de sus convicciones casi incomprensible. Fácilmente podría haber sido liberado de la cárcel muchos años antes, pero se mantuvo firme en sus creencias. Él sabía lo que había que hacer para lograr su objetivo final y se mantuvo firme hasta que llegó allí. Los líderes de negocios pueden aprender de la consistencia de Mandela, tenaz determinación y coraje para asumir riesgos.

Incluye: El ex líder sudafricano era conocido para llegar a incluir a todos los sectores de la sociedad. Como un niño que había visto ancianos de las tribus manejar los problemas de la comunidad de forma consensuada, un enfoque que llevaba consigo a la presidencia. La participación de un amplio grupo de personas en la toma de decisiones era la democracia en acción y también sirvió para hacer que sus colegas se sienten apreciados y respetados.

Escucha y Decide: Mandela también fue legendario por ser abierto a los puntos de vista de los demás. Escuchaba a todos lados, a menudo no ofrece una opinión propia, hasta las etapas finales de un debate. Pero, como el hombre a cargo, siempre se reservó el derecho de tomar la decisión final, incluso si era notablemente diferente de los consejos que le había dado. Al final del día, que era el partido decisivo y tomó la responsabilidad que estuvo de acuerdo con eso.

Sueña: Él era un hombre que soñó el sueño imposible. Sin embargo, a él, que no era imposible. Tenía una de las metas más grandes imaginables pero él no se inmutó en su determinación de llegar hasta allí. Él dijo una vez, "Siempre parece imposible hasta que se hace." Siempre me gusta preguntar: "¿Por qué tener metas pequeñas cuando se puede trabajar tan duro para lograr los más grandes?"

Perdona: Todos nos encontramos con situaciones en los negocios cuando nos sentimos explotados o engañados; cuando sentimos que alguien ha tomado ventaja de una situación o se ha comportado de una manera totalmente poco ético. El liderazgo de Mandela, en especial el establecimiento de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, muestra que es mejor ir más allá de la amargura, no importa qué tan grave el insulto. Mandela le enseñó al mundo el poder del perdón. Para aquellos de nosotros en los negocios es un mensaje de mantener la calma y razón de ser. No tener una reacción emocional instintiva. La venganza no es dulce, que es el trabajo del karma.

Honestidad e Integridad: Siempre se puede confiar Mandela. Dijo a su cara lo que dijo a puertas cerradas. Era ético y consistentemente honesto. La gente sabía dónde se encontraban con él. A pesar de los desafíos extremos que enfrentó, nunca comprometió su integridad.

Educador: Mandela dijo "La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo." Él era un ejemplo vivo. Nunca dejó de aprendizaje ejemplificado en sus primeros años por la búsqueda de títulos legales (y los exámenes de escritura, mientras que en la cárcel bajo la amenaza de una sentencia de muerte) y seminarios que organizan famoso mientras se trabaja en las duras condiciones de la prisión de Robben Island. Vio la igualdad de oportunidades mediante la educación.

Persuasivo: biógrafo de Mandela Richard Stengel observando que la política es en última instancia acerca de la persuasión, dijo que Mandela consideraba a sí mismo como el gran persuasor en lugar del gran comunicador. Escribió Stengel, "Él va a obtener ya sea a través de la lógica y la argumentación o por medio de encanto y por lo general una combinación de los dos. Él siempre más que persuadir a hacer algo que el orden que debe hacerlo. Pero él ordenará que lo haga si tiene que hacerlo”.

Persistencia: Pocas personas en el mundo han mostrado tanta persistencia cuando se enfrenta a tantos desafíos. Su actitud, con la que los líderes de negocios pueden ciertamente la identidad y aspiran a seguir, se encapsula en su comentario: ". Después de escalar una gran colina, sólo se encuentra que hay muchas más colinas que subir"

Encantador: Mandela era una persona de personas. Tenía una personalidad agradable, encantador y era el imán en cada habitación entró. Tenía un don genuino para interactuar con las personas, el cuidado acerca de quiénes eran y lo que tenían que decir. A pesar de su estatura era accesible, a menudo riendo y bromeando, y rápidamente poner a la gente a gusto. Características como éstas son un gran activo para cualquier líder de negocios.


Estos son sólo algunos de los rasgos de Mandela está representada a lo largo de sus 95 años y todos podemos aprender de ellos. Son principios que debemos adoptar y actuar sobre lo que decidimos lo que queremos que nuestro legado para convertirse en guía.

jueves, 12 de mayo de 2016

“El Estado tiene la responsabilidad de garantizar derecho de la sociedad a una comunicación e información veraz, intercultural, diversa, incluyente, participativa y ética”


Martes, 10 Mayo 2016
                                              

Por Fernando Arellano Ortiz  

Entrevista con Paulina Mogrovejo del Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación (CORDICOM) de Ecuador.

El reto de América Latina si proyecta promover su integración política es el de generar redes regionales de medios públicos y comunitarios que intercambien contenidos, conocimientos y experiencias frente a la homogeneización de la globalización, afirma Paulina Gabriela Mogrovejo Rengel, representante del Defensoría del Pueblo en el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación (CORDICOM) de Ecuador.

Esta abogada y periodista explica además en este diálogo periodístico que la integración regional “debe plantearse un horizonte que apunte al desarrollo de la industria cultural, lo que implica ofrecer las condiciones de emergencia de un mercado común de productos y servicios culturales”.

Con un amplio recorrido académico, Mogrovejo Rengel, doctora en Jurisprudencia, licenciada en Ciencia Política, especialista en Derechos Humanos, investigadora social, reportera y docente universitaria, analiza en detalle en esta entrevista, la guerra comunicacional que se libra en América Latina, la concentración mediática, los alcances de la legislación que sobre democratización y acceso a las frecuencias de radio y televisión se ha expedido en algunos países latinoamericanos, así como hace un balance de la Ley Orgánica de Comunicación en el Ecuador que ya llega a los tres años de promulgada.

Garantizar calidad de la comunicación es garantizar calidad de la opinión pública y de la democracia 

Afirmar que los medios de comunicación hegemónicos en América Latina son actores políticos que desarrollan estrategias para contribuir a dar “golpes blandos” a los gobiernos progresistas de la región, es redundar en el análisis. ¿Desde la institucionalidad de un Estado se puede enfrentar la guerra política de los oligopolios mediáticos, o es más un aspecto de generar hegemonía mediante la producción de sentido común?

Es evidente que, en el mundo contemporáneo, la ‘realidad’, en gran medida, se construye desde los medios de comunicación social. Por ejemplo, la ‘realidad’ que en Ecuador o Colombia conocemos de Argentina o Venezuela es aquella que nos llega por los medios de comunicación, sobre todo aquellos de mayor alcance. En este sentido, es fundamental comprender que el relato de los hechos que se difunden en los medios está influido por las personas y grupos que con su propia ideología e intereses los dirigen. En el marco de estas prácticas, no todas las personas, organizaciones sociales, partidos, movimientos políticos o colectivos; entre otros actores sociales, gozan de una libertad de expresión efectiva que les permita visibilizar sus ideas y realidades. Por lo tanto, el Estado tiene una responsabilidad  -más que de enfrentar una guerra- de defender, hacer respetar y garantizar el derecho de toda la sociedad a una comunicación e información veraz, intercultural, diversa, incluyente,  participativa, ética, sin censura ni autocensura y hecha con responsabilidad. En el caso de Ecuador, donde 9 de cada 10 medios de comunicación históricamente han sido de propiedad privada, la política pública de comunicación del Estado debe revertir esta situación y asegurar la pluralidad, diversidad y justicia en el acceso a medios de comunicación social, tanto en la propiedad como en la producción de nuevos sentidos. Garantizar la calidad de la comunicación e información a través de todos los mecanismos institucionales que sean necesarios, implica garantizar la calidad de la opinión pública y en consecuencia, la calidad de la democracia.

¿En qué medida la expedición de legislación para democratizar el acceso a las frecuencias radioeléctricas de sectores populares, comunitarios y académicos que se ha venido dando en buena parte de Suramérica ha contribuido a enfrentar la batalla mediática impulsada y sostenida por el gran capital transnacional y las élites locales?

El objetivo de los Estados frente a los abusos de los poderes fácticos, siempre debe ser la defensa de los derechos humanos, entre ellos el de la comunicación. En esa línea, la existencia de medios comunitarios es un importante avance en la creación del espacio para la difusión de otras realidades. Democratizar el acceso a las frecuencias es una tarea compleja y va más allá de la normativa, por lo que requiere la intervención de la mayor cantidad de actores y ciudadanía posible. Desde sus inicios, las distintas normativas e instancias públicas de comunicación, al impulsar un nuevo orden en la distribución de las frecuencias para radio y televisión que reivindique al sector comunitario, resiste una agresiva campaña de desprestigio por parte de los conglomerados mediáticos que se rehúsan a una redistribución democrática. Por otra parte, las personas deben saber que crear nuevos medios públicos y comunitarios conlleva varios aspectos. Entre ellos, el inicio de procesos de reversión transparentes para disponer de frecuencias que hoy son de propiedad privada e implementar medidas de acción afirmativa, a fin de garantizar la sostenibilidad económica, social e institucional de estos nuevos medios. La meta de estas acciones es que los medios comunitarios y públicos no dependan de la voluntad política del Gobierno de turno. Afianzar la presencia de medios comunitarios perdurables en el tiempo implica la existencia de organizaciones sociales maduras; es decir, organizaciones con autodeterminación y autonomía en todos los aspectos e interesadas en proteger y consolidar estos medios. Finalmente, la capacitación y formación profesional de las comunicadoras y comunicadores  es otro aspecto esencial en el que se debe profundizar el trabajo. Defender y democratizar el pleno ejercicio de los derechos a la comunicación e información de colectivos, comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades implica grandes desafíos.

Por la reciente experiencia argentina en la que el presidente Mauricio Macri ha desconocido la institucionalidad que creó la Ley de Medios expedida en 2010 con el propósito de dejarla sin vigencia, ¿se podría afirmar que no basta simplemente con el instrumento legal? ¿Qué estaría haciendo falta?

En el caso argentino es indudable el doble estándar en el discurso de algunos actores políticos, alrededor del respeto a la libertad de expresión. Por ejemplo, la salida de Telesur desnuda un acto de censura gubernamental ante el cual, organizaciones como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), guardan un silencio cómplice. Asimismo, es claro que la modificación de la Ley de Medios por decreto presidencial, sin pasar por debate y aprobación en la legislatura, con el fin de restaurar los privilegios de grupos económicos y financieros claramente identificados, significa desconocer el derecho a la libertad de expresión de amplios sectores sociales de la Argentina. En ese sentido, las políticas argentinas de los últimos meses son regresivas de derechos. En general, si bien las leyes de medios son un importante avance, sostener un nuevo orden en el sector de la comunicación, capaz de incorporar el enfoque de derechos en todos los casos, requiere complementar la normativa con políticas públicas. De igual forma es necesario un cambio de la matriz cultural y avizorar que el nuevo orden es dar el poder y herramientas a la ciudadanía para la autodefensa de su libertad de expresión y los demás derechos humanos. También es importante desmontar varios mitos que desde algunos medios se han edificado sobre la defensa de los derechos de la comunicación y las instituciones que los defienden. Por citar un caso en el Ecuador: los derechos de rectificación y réplica han sido presentados como un ataque a la prensa. Nada más alejado de la verdad. La rectificación y réplica son mecanismos para evitar que las personas sean acosadas, perseguidas, descalificadas, silenciadas o castigadas por pensar distinto.


¿En la disputa mediática de las audiencias, qué rol han jugado los medios públicos, en su país, el Ecuador? ¿Cómo ha sido la experiencia?

La creación y desarrollo de medios públicos en el Ecuador ha sido un hito en la comunicación del país. Han permitido difundir contenidos de interés público, transparentar la gestión estatal, contar con espacios de educomunicación, promover el patrimonio audiovisual, permitir la formación y práctica de los nuevos periodistas y comunicadores sociales en las universidades, fomentar audiencias críticas y producir contenidos que impulsan la autorrepresentacion de personas, colectivos, comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades. Estos medios representan la diversidad y las múltiples voces del país. Este tipo de medios cumplen una finalidad social que complementa la comunicación comercial, lo cual supone una oportunidad para las audiencias que reciben un servicio de comunicación con prevalencia de contenidos informativos, educativos, formativos y culturales que además reflejan la realidad de los habitantes de todo el país. En definitiva, son una piedra angular de la Democracia. Los medios públicos proponen una mirada distinta del derecho a comunicar.

  La Ley Orgánica de Comunicación en Ecuador que fue expedida en 2013 va a cumplir tres años de vigencia, ¿ya se puede hacer un  balance de sus alcances en este lapso?

El balance de la Ley Orgánica de Comunicación es positivo. La normativa ha permitido la inclusión en todos los medios de comunicación de un 5% de contenido intercultural. Tomadas en cuenta poco o nada en el pasado, las 14 nacionalidades y pueblos adquieren hoy un rol protagónico en la nueva comunicación del país. Los medios de comunicación de alcance nacional gradualmente han incluido el lenguaje de señas en su programación. Todos los medios públicos disponen de lenguaje de señas incorporados en sus noticieros. Entre los alcances más importantes destaca la prevención de contenidos discriminatorios. Cuando un medio de comunicación emite información o mensajes que discriminan a una persona o grupo social, estos son debidamente procesados para reparar los derechos vulnerados. Instituciones como la Defensoría del Pueblo y el Consejo de Desarrollo de la Comunicación  realizan permanentemente exhortos, pronunciamientos y calificaciones de contenidos a favor de una comunicación incluyente y respetuosa de los derechos humanos. Hasta el momento se han analizado 37 casos de discriminación entre los que destacan el de una adolescente atea recriminada públicamente en televisión nacional por su no creencia en Dios y un programa que hacía apología de la violencia doméstica con el pretexto del humor. La Ley Orgánica de Comunicación ha permitido avanzar en la justicia laboral y reconocimiento de los derechos de las trabajadoras y trabajadores de la comunicación. El salario mínimo de los periodistas aumentó aproximadamente en un cuatrocientos por ciento. Antes, un periodista profesional recibía en promedio US$170 mensual. Actualmente, recibe mínimo de US$817. Además, unas 1500 trabajadoras y trabajadores del sector han sido capacitados. Otro punto positivo es el apoyo a las industrias culturales ecuatorianas como el cine, la música y la publicidad hechas en el Ecuador. Gracias a la Ley Orgánica de Comunicación, las radios deben destinar la mitad de su programación musical  para difundir a los compositores, autores e intérpretes ecuatorianos.

De acuerdo con la legislación ecuatoriana la comunicación social “es un servicio público”. ¿Qué responsabilidad para los medios y qué alcance sociopolítico implica esta concepción?

En el Ecuador, la comunicación es un derecho constitucional como la educación y la salud. Se garantiza a través de la prestación del servicio público de comunicación social a cargo de las estaciones de televisión y radio, así como los impresos, tanto de carácter público, como privado y comunitario. Esto permite transversalizar en los contenidos comunicacionales, el respeto y la promoción de los derechos humanos. Prioriza el principio de solidaridad en lugar de la competencia desleal y la lógica del ‘rating’ que privilegia los intereses del mercado a pesar de la libertad de expresión. Esta definición de rango constitucional, supera la clásica visión del servicio público atado a los medios públicos exclusivamente y apela al rol socializador de todos los medios, independientemente de su origen. La comunicación, al ser un derecho y un servicio a la vez, permite aplicar de forma inédita, el derecho de las audiencias y ciudadanía a la responsabilidad ulterior de los medios. A su vez, la comunicación como servicio público permite al Estado prevenir prácticas abusivas en el mercado y las empresas de comunicación. De igual forma queda garantizada la accesibilidad y asequibilidad a las plataformas tecnológicas y otras fuentes de información. A los medios de comunicación, sobre todo regionales y locales, les da la posibilidad de participar en la distribución equitativa de la publicidad estatal. En la tutela del cumplimiento de los derechos humanos se establecen parámetros para evitar publicidad engañosa al mismo tiempo que se prioriza el interés superior de niñas, niños y adolescentes, personas con discapacidad, entre otros grupos de atención prioritaria.

¿En qué medida se ha avanzado en el proceso por democratizar el acceso a las frecuencias en el espectro radioeléctrico en el Ecuador? ¿Sigue siendo aún un reto por parte del Estado enfrentar la gran concentración por parte de los oligopolios mediáticos? ¿Qué obstáculos se están presentando en el camino?

Un primer paso ha sido superar décadas de concentración de medios en manos de grupos familiares, económicos y financieros. Este proceso comienza con la reforma constitucional en el año 2008, iniciativa que propone rescindir los conflictos de interés existentes principalmente entre los medios y la banca. La Constitución de Montecristi dispone la aprobación de una ley que sustituya a la Ley de Radio y Televisión emitida durante la última dictadura, porque alentaba la desigualdad en el acceso a la comunicación e información y dejaba abierta la posibilidad del cierre de medios por su línea editorial. Luego, en el año 2011, las ecuatorianas y ecuatorianos, en consulta popular, respaldan la política estatal de desvincular las actividades de los medios de comunicación de las presiones del sector financiero. Finalmente, en el año 2013, pese al boicot latente de algunos medios de comunicación, la Asamblea Nacional, tras un intenso debate y análisis de cuatro propuestas, aprobó la actual Ley Orgánica de Comunicación que estipula que la adjudicación de frecuencias será bajo un concurso público, abierto y transparente, donde podrá participar el sector comunitario, antes excluido. Actualmente, la Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones (Arcotel) ejecuta el proceso de reversión de más de mil frecuencias de radio y televisión, conforme los protocolos del artículo 106 de la Ley Orgánica de Comunicación.

  ¿Qué rol juega en ese propósito fundamental de democratización de los medios el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación (CORDICOM)?

El CORDICOM evalúa los proyectos de contenidos comunicacionales sobre la base de criterios técnicos y sociales, con observancia de la Constitución, los instrumentos internacionales de Derechos Humanos, la Ley Orgánica de Comunicación y demás normativa vigente. Adicionalmente, el CORDICOM desarrolla medidas de acción afirmativa que posibilitan alcanzar pluralidad de contenidos. Entre ellas el fomento de redes de medios, compartición de parrillas, creación de repositorios de contenidos de producción nacional e intercultural, soporte técnico, capacitación, líneas de crédito, fondos de publicidad, entre otros.

 Además de contar con leyes para democratizar la comunicación, ¿América Latina qué otros retos tiene pendientes para avanzar en ese propósito?

Es imprescindible lograr acuerdos mínimos a nivel regional e identificar puntos en común como la necesidad de desconcentrar los medios. También es necesario debatir y profundizar la democratización de contenidos. La integración latinoamericana debe plantearse un horizonte que apunte al desarrollo de la industria cultural, esto implica ofrecer las condiciones de emergencia de un mercado común de productos y servicios culturales. Pensar en redes regionales de medios públicos y comunitarios que intercambien contenidos, conocimientos y experiencias frente a la homogeneización de la globalización. Las mujeres, los pueblos y nacionalidades latinoamericanas deberían juntarse desde una clave regional unificadora. Superemos la fragmentación y los clivajes, reescribamos la visión latinoamericana desde la descolonialidad. Lo intercultural a nivel nacional es un primer paso pero la idea alrededor de la cual podemos sembrar nuevas propuestas regionales requiere repensar las industrias culturales desde el sur, con sus potencialidades generadoras de identidad y discursos diversos. Una opción interesante sería el Banco del Sur como fuente de recursos que incentiven la creación de medios comunitarios y de productos culturales regionales.


Quito, Ecuador.

sábado, 30 de abril de 2016

¿Censura? o crisis de la prensa impresa



Tomado de http://www.escomunicacion.es/tag/infografias/



"Lo digno era decir "quebré"[1]

Hace varios días, el periódico impreso “La Hora”, Regional Manabí, se “despidió” de sus lectores con una carta publicada en la portada de su edición del 30 de julio de 2014, expresando que “no hay libertad de prensa” y que estar “alejados de los beneficios de la publicidad oficial, con pocos anunciantes que no tengan temor del poder” hace insostenible su circulación.

En esa línea, en junio de este año, el rotativo “Hoy” tomó la decisión de convertirse en medio digital, dando como razones “un escenario adverso para el desarrollo de una prensa plural, libre e independiente”[2]. Igualmente, la Revista Vanguardia cerró sus operaciones el año anterior, argumentando similares razones.

Ante tales afirmaciones, cabe hacer una interesante reflexión: ¿Es la Ley Orgánica de Comunicación o la política en materia de comunicación e información del Estado ecuatoriano, responsables del cierre de estos medios en su versión impresa? o más bien, son sus crisis internas, anteriores a esta norma; y, la tendencia global hacia el periodismo y la publicidad digital, las verdaderas causas de esta situación.

Para el efecto, empezamos citando algunas cifras del 2013 que difunde el Blog de periodismo “La Columna Quinta”[3], usando como fuente la Superintendencia de Compañías y el Servicio de Rentas Internas de nuestro país, sobre la situación económica de los impresos.

Según el referido blog, en el 2013, solamente Granasa, que edita Expreso y Extra, este último, de corte sensacionalista y el más vendido del país, tuvo ganancias.

Diario El Universo tuvo pérdidas por 1.587.126 dólares.
El Comercio perdió 767.038 dólares.
El Telégrafo (periódico en manos del Estado) perdió 441.643 dólares.
ENSA, la empresa editora de las revistas Vistazo, Estadio, Hogar y Generación 21, tuvo pérdidas por 830.516 dólares.
Dinediciones, de Mundo Diners, Soho y Gestión, perdió 496.832 dólares.

¿Es responsable la Ley Orgánica de Comunicación? Absolutamente no. 

Un estudio de Future Exploration Network[4], citado en el Blog político y de Comunicación “Las Reglas del Juego”[5], anuncia que los periódicos impresos de todo el mundo, tendrían hasta veinticinco años de vida. “Al menos en ese tiempo “su formato actual se volverá insignificante”, afirma. Es decir, en una década se dejará de vender periódicos en los kioscos.”[6] 


Principales causas

Para este estudio, a nivel mundial, el Internet es la principal causa del fin de los periódicos de papel, lo que no significa la muerte de esos periódicos, sino que convergen en versiones digitales.

En nivel local, factores como la estructura de la industria del papel que sacrifica la velocidad para difundir información, la situación financiera de los principales periódicos, la balanza negativa entre la publicidad y los ingresos por ventas de impresión, la falta de demanda en los puntos de venta, factores demográficos como la edad, natalidad, grado de urbanización, aumento de la alfabetización; también son causas importantes, así como el cambio en las conductas de los usuarios, su indisposición a pagar por noticias que encuentran gratuitamente en las plataformas, entre otras.

Desde luego, el estudio también cita como elemento, la política regulatoria de los Gobiernos “censores”, entre los cuales no se encuentra Ecuador, que además, según el informe, es uno de  los últimos países donde los periódicos de papel dejarán de difundirse en ese formato, en un plazo de 25 años. En cambio, Estados Unidos, en solo tres años (2017), por las razones del informe, incluidas las regulatorias, será el primero en el que desaparecerán los periódicos de papel para convertirse en digitales.

Vale la pena profundizar en las causas, para demostrar las verdaderas razones del cierre de varios impresos ecuatorianos, sin que esto implique, como demostraremos, que sea una respuesta a la “censura” de la que se acusa a la Ley Orgánica de Comunicación.

En Ecuador, una de las principales causas es el nuevo paradigma del estilo narrativo,  donde prima la brevedad, la anécdota y el entretenimiento por encima de la información. En palabras de Zygmunt Bauman, más que la precisión, se sigue premiando la velocidad. Hoy, lo que da ganancias es la desenfrenada velocidad de circulación” [7]

La segunda causa, sin duda es Internet: “en un periodo promedio de 15 años, el crecimiento en la red ha sido literalmente de más de 2.460 millones de usuarios, es decir; una tasa de crecimiento anual del orden de 144 millones de personas, que se integran a la red, año tras año y una de las razones que articula esta tendencia, ha sido el rol que han jugado, a nivel global, las comunicaciones inalámbricas. De hecho, existen más de 7.000 millones de dispositivos en el mundo, y eso por sí solo, hace que el mundo esté  técnicamente hiper-conectado (…) Hoy la verticalidad de ese paradigma (de los medios tradicionales impresos) se transformó y la comunicación en estos entornos se hizo horizontal, así los sectores sin voz, los menos ilustrados, los que hace menos de una década, no hubiesen podido hacer valer sus posiciones, hoy gracias al desarrollo de la tecnología y del mundo virtual han dado una dirección y un atajo a sus deliberaciones y objetivos de tribu. En una perspectiva macro, la combinación de internet y el desarrollo de aplicaciones para uso masivo en conjunto  con el desarrollo de telefonía celular, han promovido una velocidad de cambio vertiginoso y han abierto puertas impensadas hace muy pocos años.  ”[8]

La tercera causa, son las nuevas tendencias de la publicidad. 

-       El uso masivo de la telefonía celular, tabletas, smartphones, etc, hace que las editoriales tiendan a crear versiones digitales de sus publicaciones impresas.
-       Hay un crecimiento de los medios digitales como plataformas publicitarias, gracias a la información obtenida mediante el Big Data hace del internet un medio ideal para anunciantes.
-       Sigue creciendo el Social Media marketing porque permite personalizar la publicidad y crear campañas adecuadas para el target. Las agencias de publicidad buscan proximidad con audiencias específicas por lo que se fijan en el target y su movilidad en diferentes medios antes que en un medio con mucha “audiencia” 
-       La publicidad exterior vuelve pisando fuerte para quienes buscan publicidad fija. [9]

Rol de la regulación en Ecuador y desafíos del Estado

La regulación en Ecuador, en lugar de promover la “censura previa”, como falsamente se acusa por parte de los citados medios impresos, propone un fortalecimiento de la pluralidad y rigurosidad de cara a las nuevas tendencias en la comunicación; y en esa línea, el Estado se enfrenta a varios desafíos: garantizar que en los procesos de conversión de medios impresos a digitales se respete el derecho de los trabajadores, especialmente en aquellos medios cuya crisis económica ha afectado sus derechos a la seguridad social, a remuneraciones justas y oportunas, así como al pago de sus liquidaciones por los despidos intempestivos derivados de dicha conversión; y, promover y proteger los derechos a la comunicación e información en los nuevos medios de comunicación digitales, exceptuando aquellos que corresponden a instituciones, corporaciones, páginas personales, blogs o redes sociales, con el fin de impulsar las industrias culturales con producción nacional en contenidos y publicidad, protección de la publicidad engañosa y discriminatoria, acceso de todas las personas a las plataformas tecnológicas y la democratización de medios públicos, privados y comunitarios, considerando la convergencia tecnológica del siglo XXI.

________________________________________

[1] José María León Cabrera, "Lo digno era decir "quebré"" (entrevista con Juan Carlos Calderón) Disponible en  http://gkillcity.com/articulos/el-mirador-pol%C3%ADtico/lo-digno-era-decir-quebr%C3%A9-entrevista-con-juan-carlos-calder%C3%B3n#sthash.wBdjD0OJ.dpuf
[2] La información y el contenido multimedia, publicado por la Agencia de Noticias Andes, son de carácter público, libre y gratuito. Pueden ser reproducidos con la obligatoriedad de citar la fuente.http://www.andes.info.ec/es/noticias/diario-hoy-registraba-graves-problemas-economicos-catorce-anos-antes-vigencia-ley
[3] Disponible en http://lacolumnaquinta.wordpress.com/2014/07/14/crisis-del-papel-mata-a-diario-hoy-y-hiere-a-otros-medios-de-ecuador/
[4] Future Exploration Network ayuda a las organizaciones más importantes a nivel mundial para obtener información sobre el futuro y desarrollar estrategias que generen ventajas competitivas.
[5] Disponible en http://linkis.com/blogspot.com.es/ZhXMW
[6] Las Reglas del Juego, Blog de Análisis político y de comunicación. Disponible en http://linkis.com/blogspot.com.es/ZhXMW
[7] Zygmunt Bauman (Poznań, Polonia, 1925) es un sociólogo, filósofo y ensayista polaco. Es conocido por acuñar el término y desarrollar el concepto de la «modernidad líquida».1 Junto con el también sociólogo Alain Touraine, Bauman es ganador del Premio Príncipe de Asturiasde Comunicación y Humanidades 2010.2
[8]  Sergio Vargas M., Magíster en Comunicación, Consultor en Comunicación, Crisis Corporativas y RSE., Global Business Comunicaciones, www.gbcom.cl / Gestión Sustentable, www.gestionsustentable.cl, Santiago de Chile @SergioVargasM Disponible en http://linkis.com/blogspot.com/nnKGu
[9] http://linkis.com/bit.ly/9r3bs


domingo, 24 de abril de 2016

La democracia mediática se enfrenta a la democracia de derechos

Para sostener un modelo de comunicación basado en el respeto debe haber condiciones materiales. Para ello, el Estado debe adoptar medidas de acción afirmativa que promuevan la igualdad real.



Paulina Mogrovejo, Especial para EL TELÉGRAFO

Desde el enfoque de la democracia liberal, la libertad de expresión consiste en  el respeto, por parte del Estado, de la libre circulación de ideas, información y opiniones (sin límites), absteniéndose de censurar.

Desde lo formal, esta perspectiva resulta efectiva para sostener las sociedades democráticas; sin embargo, es insuficiente si no existen las condiciones materiales, el acceso, asequibilidad y no discriminación, que hagan posible esa libre circulación para todos y todas; siendo necesario, entonces, que el Estado adopte medidas de acción afirmativa para promover la igualdad real en el ejercicio efectivo, incluyente, plural y participativo de este derecho humano. 

Esta cuestión, planteada en el pensamiento de los pueblos del Sur, especialmente Latinoamérica, debate cómo la ansiada libertad de expresión se puede ejercer de forma real y democrática, cuando en la sociedad neoliberal esta libertad ha sido defendida, sostenida y controlada por intereses corporativos transnacionales y sus medios de comunicación social, que asocian la libre circulación de las ideas con su libre mercantilización, bajo las leyes de la oferta y la demanda.

En ese contexto, Ecuador plantea el reconocimiento como derecho humano, de la libertad de expresión sin censura previa, con responsabilidad ulterior y sin discriminación, así como el derecho a una comunicación intercultural, incluyente, diversa y participativa; y el derecho a la información veraz, verificada, contextualizada, oportuna y plural, por cualquier medio o forma. Para garantizar estos derechos, la norma suprema en el artículo 384, formaliza un sistema que, a diferencia de la norma política de 1998, subordina sus instituciones a la garantía de los derechos y no del mercado, para lo cual el artículo 71 de la Ley Orgánica de Comunicación proclama la comunicación como servicio público y la información como bien social, situando con ello al ser humano sobre el capital.

Superar la ‘democracia de los medios’ y el ‘Estado de opinión’

Esto implica salir de la lógica neoliberal y democratizar los medios de comunicación, el acceso a las tecnologías de información y comunicación, asumir garantías para la creación de medios públicos, privados y comunitarios, distribuir equitativamente las frecuencias del espectro radioeléctrico (actualmente el 80% de las frecuencias se encuentra en manos privadas), y la prohibición de monopolios y oligopolios en las empresas de comunicación, así como que los propietarios de medios tengan otra actividad económica, que comprometa la independencia en el manejo de la información. 
Ecuador, por tanto, le apuesta a una democracia real que garantiza el pleno ejercicio de la soberanía popular, así como la toma de decisiones políticas conscientes y la construcción colectiva del Buen Vivir mediante la participación social. Es decir, la comunicación e información protegida por la norma constitucional es aquella que le permite al público comprender adecuadamente la realidad, dentro del contexto económico, social, cultural y natural, así como ser parte activa en del desarrollo humano.

La postura ecuatoriana es de vital importancia, en el marco del surgimiento en Latinoamérica y el mundo, de las ‘democracias mediáticas’ que sustituyen las Repúblicas por ‘Estados de opinión’, sometiendo las decisiones políticas a la agenda de los medios de comunicación social, bajo el falso argumento de que la ‘opinión pública’ representa la voluntad de las personas, cuando en la práctica, dicha ‘opinión’ se trata de mediciones de rating con metodologías injustas, sondeos de opinión a la carta, encuestas; y criterios de ‘especialistas’ y ‘líderes de opinión’ afines a intereses corporativos o a los grupos de poder que no representan al pueblo.

Cabe destacar que los Estados de opinión son el resultado del desmantelamiento de las instituciones públicas, efectuado en las tres últimas décadas del proceso neoliberal, con el apoyo de los medios de comunicación vinculados al poder económico, nacional e internacional; reduciendo el Estado social a una instancia al servicio del mercado. En el Estado de opinión, los políticos, con el fin de alcanzar legitimidad y aceptación social, se convierten en productos mediáticos en función de la oferta y demanda de las audiencias. En palabras de Félix Ortega: “Todo relato político que no se ajuste a las reglas de la comunicación mediática difícilmente será incorporado a la misma. Y sin la visibilidad que ella posibilita, carecerá de cualquier posibilidad de llegar a los ciudadanos”.

La resistencia mediática privada al ejercicio de los derechos ciudadanos

Los medios de comunicación corporativizados, aliados del modelo neoliberal, son claves en el Estado de opinión. Junto con políticos sometidos a la lógica mercantilista, contribuyen a la construcción de una realidad distorsionada de las instituciones públicas, generalmente relacionada con la corrupción política y la incapacidad operativa.

Estos medios están en la capacidad de construir o destruir la legitimidad democrática. La personalización y banalización de lo público y el endiosamiento del mercado como nuevas formas de hacer política, dejan atrás el debate ideológico sobre programas y proyectos políticos, para dar paso a liderazgos construidos a partir de los ‘sondeos de opinión’.

En este contexto, la ciudadanía queda fuera del espacio público, incapaz de plantear posiciones, acciones, proyectos, discursos y prácticas, desplegar su fuerza organizativa o hacer presencia pública en los espacios de debate y deliberación. En el Estado de opinión los medios de comunicación son los nuevos actores políticos. 

La posición ecuatoriana busca romper con la democracia mediática y el Estado de opinión, haciendo prevalecer el Estado constitucional de derechos y justicia que, desde la teoría política, se define como aquel cuyo fin es la garantía de la igualdad formal y material, los derechos humanos y la dignidad humana.

En el Estado constitucional, los medios de comunicación adquieren un rol diferente al desarrollado en el esquema neoliberal. Es una función que ya había sido advertida por el Informe Mc. Bride en 1980 y posteriormente por la Unesco: “Los medios de comunicación deben aportar una contribución importante al fortalecimiento de la paz y de la comprensión internacional y a la lucha contra el racismo, el apartheid y la propaganda belicista. (…) así como contra las otras violaciones de los derechos humanos, que, entre otras cosas, son resultado de los prejuicios y la ignorancia, los medios de comunicación, por medio de la difusión de la información relativa a los ideales, aspiraciones, culturas y exigencias de los pueblos contribuyen a eliminar la ignorancia y la incomprensión entre los pueblos, a sensibilizar a los ciudadanos de un país sobre las exigencias y aspiraciones de los otros, a conseguir el respeto y la dignidad de todas las naciones, de todos los pueblos y de todos los individuos, sin distinción de raza, sexo, lengua, religión o nacionalidad, y a señalar la atención a los grandes males que afligen a la humanidad, tales como la miseria, la desnutrición y las enfermedades”.

El Estado constitucional de derechos, frente al Estado de opinión, tiene la función de transferir el conocimiento a la sociedad y recuperar para el pueblo su soberanía, su capacidad deliberativa y la reconstrucción de lo público como fuente de legitimidad democrática, siendo responsabilidad de los habitantes de nuestro país desarrollar, en el marco de nuestras realidades y la integración latinoamericana, las capacidades necesarias para reducir la desigualdad y la discriminación, mediante el ejercicio de una comunicación responsable.